Finalmente el tema de la propiedad intelectual parece estar calando en la discusión pública. La ciudadanía en general entiende -al menos- que existe una ley que regula y protege ciertas creaciones del intelecto, artísticas, comerciales y/o industriales. Se conoce que hay alguna prohibición de libre apropiación, pero existen aún muchas dudas respecto de la conveniencia y hasta legitimidad de la protección legal existente. Estas dudas se agravan porque lamentablemente personajes locales cultos y preparados con acceso a medios de comunicación tampoco tienen claros los principios detrás del derecho de propiedad intelectual, y en consecuencia sin desearlo contribuyen a la confusión general. A continuación trataré de revelar algunas de las falacias más graves que se manejan en el debate público sobre el tema.
1. La propiedad intelectual impide la difusión de los conocimientos y/o del acervo cultural. Todo lo contrario. La propiedad intelectual fomenta el desarrollo del acervo cultural en el caso de los derechos de autor y la difusión del contenido técnico detrás de las invenciones en el caso de las patentes. Los derechos de autor evitan la autocensura, ya que debe existir al menos una exteriorización de la obra (fijación material en el sistema angloamericano) para que la protección legal sea concedida. El uso del acervo cultural pre-existente no sólo es permitido sino inevitable (¿cómo evitar su influencia?), lo importante es evitar el plagio (similitud sustancial) y que la obra nueva tenga el grado suficiente de originalidad para ser protegida como obra independiente. Por su parte, si desea recibir la protección de patentes el inventor está obligado a revelar el contenido técnico de su invento al público, para que, una vez vencido el plazo de protección, el invento pueda ser utilizado y explotado por toda la comunidad.
2. La propiedad intelectual impide el desarrollo de los países más pobres. Todo lo contrario. La propiedad intelectual es un medio de fomento al desarrollo. Inglaterra, fue el primer país en proteger la propiedad intelectual y también el primero en alcanzar la revolución industrial. Los Estados Unidos de América por su parte solían piratear las obras inglesas, hasta que entendieron el perjuicio que se ocasionaban con esta conducta. Hoy, la industria de intangibles protegida por la propiedad intelectual es -en términos económicos- la más importante de dicho país.
3. La protección de la propiedad intelectual beneficia primordialmente a la industria extranjera. Todo lo contrario. El principal perjudicado de la ausencia de protección es el propio Ecuador. En el caso de la propiedad intelectual extranjera, si ésta no es protegida, será pirateada y tendrá en consecuencia un costo con el que los autores o inventores locales no podrán competir. Y en el caso de la propiedad intelectual local, de no conferirse protección esta desaparecerá por completo, ya que los actos de creación o la innovación disminuirían considerablemente, gracias al prospecto de seguros aprovechamientos impunes por parte de terceros.
La propiedad intelectual es amiga del desarrollo, acojámosla como tal, no le tengamos miedo. |